FUENTE
Hubo una vez una fuente
de la que toda la gente
pensaba que era hermosa.
Cada mañana al alba
iba alguien que la cuidaba
le llevaba una malva
y mientras tanto cantaba.
Era una dulce joven
que vivía en la pobreza
que aunque no viviera bien
mostraba una gran gentileza.
Pero un día cualquiera,
ella no fue a la fuente,
nadie supo qué era
lo que afligía a la fuente.
¡Qué triste está!, decía la gente,
pero es que nadie sabía
que abandonada la fuente
había sido aquel día.
Pues fueron pasando años
y la fuente envejeció,
tenía bastantes daños
casi en ruinas quedó.
Cuando la joven regresó
quedaba un pequeño pozo,
la joven lloró y lloró
pero apareció un mozo.
Aquel precioso muchacho
que al caerse la fuente
allí había estado
una malva había encontrado.
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