domingo, 22 de diciembre de 2013

FUENTE

FUENTE


Hubo una vez una fuente
muy grande y majestuosa
de la que toda la gente
pensaba que era hermosa.

Cada mañana al alba
iba alguien que la cuidaba
le llevaba una malva
y mientras tanto cantaba.

Era una dulce joven
que vivía en la pobreza
que aunque no viviera bien
mostraba una gran gentileza.

Pero un día cualquiera,
ella no fue a la fuente,
nadie supo qué era
lo que afligía a la fuente.

¡Qué triste está!, decía la gente,
pero es que nadie sabía
que abandonada la fuente
había sido aquel día.
 
Pues fueron pasando años
y la fuente envejeció,
tenía bastantes daños
casi en ruinas quedó.

Cuando la joven regresó
quedaba un pequeño pozo,
la joven lloró y lloró
pero apareció un mozo.

Aquel precioso muchacho
que al caerse la fuente
allí había estado
una malva había encontrado.

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